Esta imagen me la regaló el atardecer a la salida del puerto de Civitaveccia, culminando un estupendo día pasado en Roma.
Esta imagen me la regaló el atardecer a la salida del puerto de Civitaveccia, culminando un estupendo día pasado en Roma.
Despues de patear y patear las calles de Roma, cualquier sition es bueno para un descansito, como hace esta pareja en un “tierno” banco de la Piazza Navona.
En la iglesia de Santa Maria de la Victoria, uno de sus atractivos para el turista, es esta estatua del éxtasis de Santa Teresa. No vayais a hacer caso de las malas lenguas que comparan la expresión de su cara con la de un orgasmo femenino.
Esta es la fachada principal de esta preciosa iglesia de Santa Maria Maggiore, siendo objetivo, no tiene nada que envidiar en su interior a la Basílica de San Pedro.
La colosal estatua de Moises, en la iglesia de san Pietro in Vincoli
En el barrio del Trastevere, en la plaza donde se ubica la iglesia de Santa María del Trastevere, se desarrolla los domingos esta incruenta batalla de almohadazos entre la chavalería, descarga de adrenalina sin daños colaterales.
Esto es lo que copiado de wikipedia para que conozcas un poco mas del tema:
La iglesia tiene una fachada construida el año 1725 por Ferdinando Fuga, la cual incluye un patio decorado con antiguos mosaicos, columnas y un cántaro. También incluye el escudo de armas y la dedicatoria del cardenal titular que financió la construcción de la fachada, Francesco Acquaviva d’Aragona.
Entre los vestigios que permanecen del edificio del siglo XIII está un mosaico ubicado en el coro de los monjes que representa el juicio final (1289-1293), basado en los diseños de Pietro Cavallini, y en el presbiterio se ubica el ciborio (1293) de Arnolfo di Cambio. El ciborio gótico está rodeado por cuatro columnas de mármol blanco y negro, decorados con estatuas de ángeles, santos, profetas y evangelistas. El ábside tiene restos de mosaicos del siglo IX que representan a varios santos.
El cielo de la Cappella dei Ponziani está decorado con Dios Padre con los evangelistas (1470) de Antonio del Massaro (Il Pastura). La Cappella delle Reliquie fue pintada por Luigi Vanvitelli, quien también decoró el retablo. La nave central está pintada con la Apoteosis de Santa Cecilia (1721) de Sebastiano Conca. La iglesia también aloja dos retablos más: Santas Valeria y Cecilia y la Decapitación de Santa Cecilia (1603).
Entre los trabajos más notables está el altar de Santa Cecilia (1600) del escultor post-renacentista Stefano Maderno. Según se cuenta, esta escultura fue modelada sobre el cuerpo de la santa, cuando se abrió su tumba en 1595. La estatua evidencia la decapitación, lo que ayuda a la identificación de la santa. Además demuestra la supuesta incorruptibilidad de su cuerpo (atributo de los santos), el cual, milagrosamente, aún conserva sangre después de siglos. La estatua podría ser concebida como proto-barroca, ya que representa un momento o una persona no idealizada, sino que muestra una escena teatralizada, una representación naturalista de una muerte, o de un santo moribundo. Esto es un acierto, ya que precede en varias décadas a las esculturas similares del alto-barroco de Gian Lorenzo Bernini (por ejemplo, su Beata Ludovica Albertoni) y de Melchiorre Cafà (Santa Rosa de Lima).
Vista con gran angular del interior de la Basílica, el recogimiento es patente en esta toma, pero mas aún si se vive allí mismo mientras aprietas el disparador intentando que no rompa el silencio del momento.
La imagen de Santa Ceccilia es muy venerada por lo romanos y también por los que llegan de fuera de la ciudad. Por cierto, esta turista se me ha colado ya en varias fotos.
Teniendo información de primera mano de que esta Basílica de Santa Ceccilia no te la puedes perder una vez que estés en Roma, y brujuleando por la “Triana” de la ciudad llamada Trastevere te encuentras una vez pasado el arco, con este patio que da acceso al interior de la iglesia que más me impresionó por su sencillez y el aire de recogimiento que allí se respiraba.