Navegando sobre las aguas tranquilas, con una ligera fresca brisa en el rostro, con esa luz de color dorado que baña desde lo mas lejano del horizonte hasta tu misma piel, con esta imagen me despedí de la ciudad de Dubrovnik.
Navegando sobre las aguas tranquilas, con una ligera fresca brisa en el rostro, con esa luz de color dorado que baña desde lo mas lejano del horizonte hasta tu misma piel, con esta imagen me despedí de la ciudad de Dubrovnik.
En uno de los extremos de la muralla, pude realizar esta toma, donde existe un rudimentario puerto deportivo?, pesquero?.
Paseando por los alminares de sus murallas, se observa la huella que ha quedado a causa de la guerra que los croatas mantuvieron con los servios.
Es una ciudad medieval que tiene mucho encanto para los turistas pero mucho mayor encanto tiene que ser para sus habitantes cuando no lo están.
En la visita panorámica que haces a la ciudad y en unas de sus paradas, realicé esta toma, que a pesar de estar el día nublado, llamó mi atención la belleza de la ciudad amurallada teniendo en primer plano esas flores amarillas.
Desde la cubierta el barco, es una de las primeras imágenes que me llamó la atención, este gran puente colgante al entrar en Dubrovnik a través de su estuario. La bruma matinal no impedía ver lo hermoso de su paisaje.